Calculadora de Timelapse
Intervalo de toma, duración del evento, fotogramas por segundo y peso por foto: cuántas tomas hacen falta, cuánto dura el clip, el factor de compresión y los gigabytes en la tarjeta. El timelapse, hecho números.
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El modelo: la matemática del tiempo comprimido
Cada timelapse es un pacto con el tiempo: la cámara dispara a intervalos regulares, el vídeo reproduce las tomas a velocidad de fotograma — y el mundo corre. Esta calculadora pone el pacto en números, desde los cuatro que cuentan: el intervalo entre tomas, la duración del evento, los fotogramas por segundo del vídeo final y el peso por toma. Salen cuántas tomas hacen falta, cuánto durará el clip, cuántos gigabytes pedirá la tarjeta — y el número que lo gobierna todo: el factor de compresión del tiempo.
La cuenta es universal y sin unidades nacionales: segundos, minutos, fotogramas y megabytes — los mismos en cada latitud.
Las cuatro perillas: intervalo, duración, fotogramas y peso
El intervalo va de 1 a 60 segundos: del tráfico que fluye a la nube que nace. La duración va de 10 a 600 minutos: del atardecer rápido a la jornada de obra. Los fotogramas por segundo son los estándares reales del vídeo: 24, 25, 30 o 60. El peso por toma va de 5 a 50 megabytes: del JPEG compacto al RAW ligero — la misma convención honesta del peso fotográfico usada en todo el sitio. Cuatro números, y la sesión está diseñada antes de montar el trípode.
La escala del intervalo: del río al glaciar
Dos horas de evento, vídeo a 30 fotogramas, 15 megabytes por toma; solo cambia el intervalo:
| Intervalo | Tomas | Clip (s) | Factor | GB |
|---|---|---|---|---|
| 1 s — el río | 7.200 | 240,0 | ×30 | 108,00 |
| 2 s — el paso vivo | 3.600 | 120,0 | ×60 | 54,00 |
| 5 s — el clásico | 1.440 | 48,0 | ×150 | 21,60 |
| 10 s — el generoso | 720 | 24,0 | ×300 | 10,80 |
| 30 s — el paciente | 240 | 8,0 | ×900 | 3,60 |
| 60 s — el glaciar | 120 | 4,0 | ×1800 | 1,80 |
La fila central es la receta de fábrica: cinco segundos de intervalo convierten dos horas en un clip de 48 segundos con mil cuatrocientas tomas. Y la escala enseña la ley fundamental: duplicar el intervalo lo divide todo entre dos — tomas, clip y gigabytes — mientras el factor se duplica. Al segundo de intervalo la tarjeta paga 108 gigabytes por cuatro minutos de vídeo: el río es espectacular, pero se bebe la tarjeta.
El factor de compresión: el número doblemente inmóvil
El tercer número del resultado tiene dos propiedades raras. La primera: siempre es entero — el factor es el puro producto del intervalo por los fotogramas, y no conoce comas. La segunda: no depende ni de la duración ni del peso — cinco segundos por 30 fotogramas hacen ×150 para el atardecer de diez minutos y para la jornada de obra. Es la separación de poderes del timelapse: intervalo y fotogramas deciden cuánto corre el tiempo; la duración solo decide cuánto camino hace. Quien planifica parte del factor, no de las tomas.
Las tres identidades: el evento que vuelve exacto
El modelo se apoya en tres identidades verificadas en cada versión por el banco de pruebas. La primera es la más elegante: factor por duración del clip igual a duración del evento en segundos — los ×150 por los 48 segundos devuelven exactamente los 7.200 segundos de las dos horas, al segundo. La segunda: clip por fotogramas igual a tomas. La tercera: tomas por peso igual a espacio, al megabyte. Aquí el tiempo comprimido no pierde piezas por el camino.
Las cuatro lecturas: del casi real al aliento glacial
El veredicto lee el factor. Bajo el sesenta es el casi tiempo real: el territorio de las escenas vivas, donde un minuto cabe en un segundo. Entre sesenta y trescientos es el timelapse de manual: atardeceres, nubes, obras — la franja de los manuales. Entre trescientos y mil doscientos es el día en un destello: las sombras giran, los mercados se montan y desmontan. Más allá de mil doscientos es el aliento glacial: mareas, hielos, estaciones — donde cada segundo de clip vale veinte minutos de mundo.
La tarjeta que llora: el umbral de las cinco mil
Sobre las lecturas, el modelo marca el umbral del obturador: cinco mil tomas en una sesión — que la malla toca exactamente a 500 minutos con intervalo de 6 segundos. De ahí hacia arriba la sesión trabaja tanto como un mes de fotografía normal: tarjetas rápidas y amplias, alimentación externa, y un pensamiento para el obturador mecánico, que tiene un número de disparos escrito en el destino. No es una prohibición: es un contrato — quien quiere el río paga en tomas, y esta cuenta presenta la factura antes de la sesión.
El intervalo justo: la regla del sujeto
La pregunta real de cada timelapse es una sola: ¿cuánto corre el sujeto? Las nubes en marcha viven entre 3 y 10 segundos; el atardecer entre 2 y 5; la obra y los mercados entre 10 y 30; las estrellas piden 20-40 segundos con exposiciones largas; la planta que crece quiere minutos, no segundos. La regla práctica desciende del factor: elige cuánto quieres que el mundo corra en el vídeo, y divide por los fotogramas — el resto lo hace la tabla de arriba.
Los límites del modelo: lo que la cuenta no cubre
El perímetro está declarado: tomas teóricas desde el intervalo, peso por toma según lo declarado. La batería que se rinde a mitad del evento no está en la cuenta; el búfer de la cámara que se ralentiza bajo los 2 segundos de intervalo tampoco; las tomas de seguridad, el bracketing y los fotogramas descartados en el montaje son un capítulo aparte. Y el peso real oscila con la escena: el cielo uniforme comprime mejor que el mercado abarrotado. El número que sale es la base de la planificación: el orden de magnitud justo, antes de la tarjeta llena a mitad del evento.
La escala de la duración: el factor quieto, la tarjeta que crece
Intervalo clásico de 5 segundos, 30 fotogramas, 15 megabytes; solo cambia cuánto dura el evento:
| Evento | Tomas | Clip (s) | GB |
|---|---|---|---|
| 10 min — el pasaje | 120 | 4,0 | 1,80 |
| 60 min — la hora dorada | 720 | 24,0 | 10,80 |
| 120 min — la receta | 1.440 | 48,0 | 21,60 |
| 600 min — la jornada | 7.200 | 240,0 | 108,00 |
La columna que no está es la más elocuente: el factor sigue en ×150 en toda la escala — la duración no toca la velocidad del tiempo, solo cuánto camino hace el tiempo. Todo lo demás es honestamente lineal: seis veces el evento, seis veces las tomas, el clip y los gigabytes. La jornada entera de diez horas paga 108 gigabytes y cuatro minutos de clip: la duración es la perilla de la cantidad, nunca de la calidad del movimiento.
La escala de los fotogramas: la misma materia, otro aliento
Las mismas 1.440 tomas de la receta de fábrica; solo cambia el estándar del vídeo:
| Fotogramas | Clip (s) | Factor |
|---|---|---|
| 24 — el cine | 60,0 | ×120 |
| 25 — la TV europea | 57,6 | ×125 |
| 30 — la web | 48,0 | ×150 |
| 60 — la fluidez | 24,0 | ×300 |
Tomas y gigabytes no se mueven: la materia prima es la misma, solo cambia el aliento con que el vídeo la consume. Del cine a la fluidez el clip se divide entre dos y el factor se duplica — con todo lo fotografiado igual. Es la perilla gratuita del timelapse: se gira en el montaje, después de la sesión, y admite arrepentimientos: las tomas son para siempre, los fotogramas son una elección.
La escala del peso: la columna que solo toca la tarjeta
La cuarta perilla es la más silenciosa: el peso por toma mueve una sola fila del resultado. Las 1.440 tomas de la receta valen 7,20 gigabytes con el JPEG compacto de 5 megabytes, 21,60 con los 15 de calidad plena, 72,00 con el RAW ligero de 50. Tomas, clip y factor no saben nada del formato: el peso solo decide cuánto le cuesta a la tarjeta el mismo clip idéntico. Es el gemelo de la perilla de los litros del congelador: el formato no cambia la película — cambia la factura.
Los extremos de la malla: de diez tomas a treinta y seis mil
El mínimo del modelo es la miniatura: diez minutos de evento al minuto de intervalo — 10 tomas, medio segundo escaso de clip a 24 fotogramas, un factor ×1440 y 0,05 gigabytes: el aliento glacial en formato sello. El máximo es el río largo: diez horas al segundo de intervalo, 60 fotogramas, RAW ligero — 36.000 tomas, diez minutos de clip y 1.800 gigabytes: casi dos terabytes en una sola sesión. Entre ambos extremos corre un factor 3.600 en tomas y 36.000 en espacio: toda la malla cabe en cuatro perillas — y por eso la cuenta va antes que el trípode.
El duelo con el vídeo acelerado: por qué no filmar y ya
La pregunta llega siempre: ¿por qué no grabar vídeo y acelerarlo en el montaje? La respuesta es la tarjeta: diez horas de 4K pesan 300-500 gigabytes, todos por escribir y leer, con la cámara encendida y caliente toda la duración. El timelapse es la compresión en origen: fotografía solo los fotogramas que el vídeo final usará de verdad — las 7.200 tomas de la jornada contra el millón de fotogramas del vídeo continuo. El vídeo acelerado gana solo bajo el factor ×30, donde hace falta la fluidez plena: de ahí hacia arriba, el timelapse es matemática del lado de la tarjeta.
La estrategia de la sesión: cinco jugadas antes del trípode
La lista baja entera de la cuenta. Primera: decide el clip — 15-60 segundos para la web. Segunda: elige el factor según el sujeto, con la regla de las lecturas de arriba. Tercera: deriva el intervalo — factor dividido por fotogramas — y verifica tomas y gigabytes con la calculadora. Cuarta: prueba de cinco minutos — sesenta tomas bastan para desenmascarar exposición y encuadre. Quinta: planifica la corriente antes que el espacio — porque la tarjeta llena se cambia, la batería muerta detiene el tiempo. El timelapse logrado es el que se diseña de pie y quieto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas tomas necesita un timelapse?
La duración del evento en segundos dividida por el intervalo: dos horas a 5 segundos valen 1.440 tomas, a 1 segundo 7.200. La calculadora hace la cuenta exacta y añade lo que las tomas no dicen: la duración del clip, el factor de compresión y los gigabytes.
¿Qué intervalo uso para las nubes?
Entre 3 y 10 segundos: al 3 las nubes corren fluidas, al 10 vuelan. El cielo cambia de carácter con el viento — con viento fuerte acorta el intervalo, en calma alárgalo. La regla de verdad es el factor: las nubes convincentes viven entre ×100 y ×300.
¿Qué intervalo uso para el atardecer?
Entre 2 y 5 segundos: el atardecer es rápido — media hora de luz buena — y merece fluidez. A 2 segundos de intervalo, treinta minutos valen 900 tomas y 30 segundos de clip a 30 fotogramas: el clásico de manual, con la luz deslizándose sin saltos bruscos.
¿Cuánto dura el clip final?
Tomas dividido por fotogramas por segundo: 1.440 tomas a 30 fps hacen 48 segundos. Es el número a decidir ANTES de la sesión: un timelapse publicable vive bien entre los 15 y los 60 segundos — y desde ahí se vuelve al intervalo justo con la calculadora.
¿Qué es el factor de compresión?
Cuántas veces el vídeo corre más rápido que el mundo: intervalo por fotogramas, siempre entero. Cinco segundos a 30 fps hacen ×150 — una hora en 24 segundos. Es el número doblemente inmóvil del modelo: no sabe nada de la duración del evento ni del peso de los archivos.
¿Mejor 24, 25, 30 o 60 fotogramas?
24 y 25 para el look cinematográfico, 30 para la web, 60 para la fluidez absoluta o para ralentizar en el montaje. A igualdad de tomas, más fotogramas acortan el clip: las mismas 1.440 tomas duran 60 segundos a 24 fps y 24 a 60 fps. El factor sube en consecuencia.
¿Cuánto espacio ocupa un timelapse?
Tomas por peso: la sesión clásica de 1.440 tomas a 15 megabytes pide 21,6 gigabytes. En RAW el peso por toma se duplica o triplica — y la tarjeta de 64 gigas deja de bastar. La cuenta se hace antes: la tarjeta llena a mitad del evento es el error más caro del timelapse.
¿JPEG o RAW para el timelapse?
RAW si la luz cambia mucho (atardeceres, noche): la recuperación en post vale los gigabytes. JPEG para obras y sesiones larguísimas, donde ganan espacio y batería. El término medio honesto: RAW comprimido o JPEG de máxima calidad — los 15-25 megabytes por toma de la calculadora.
¿La batería aguanta una sesión larga?
Es el límite de verdad, fuera del perímetro de la cuenta: una batería interna vale 1-3 horas de disparo a intervalos, y el frío la reduce a la mitad. Por encima de las dos horas hacen falta alimentación externa o power bank por USB. La regla de los profesionales: planifica la corriente antes que el espacio.
¿Se desgasta el obturador con los timelapses?
El mecánico sí: tiene un ciclo de vida de 100-400 mil disparos, y una sesión de cinco mil consume del uno al cinco por mil. La solución moderna es el obturador electrónico: silencioso, sin desgaste, perfecto para los intervalos — donde existe, es la elección por defecto.
¿Puedo hacer timelapses con el teléfono?
Sí, y la matemática es idéntica: los teléfonos eligen el intervalo solos en los modos automáticos, pero las apps manuales exponen intervalo y resolución — y la cuenta de esta página vuelve a valer. El límite del teléfono no es el software: son la batería y el sobrecalentamiento en las sesiones largas.
¿Por qué las tomas son teóricas?
El modelo declara la convención: duración por sesenta dividido por el intervalo, sin redondear a la baja. En la práctica la cámara puede perder una toma en el búfer o añadir una al arrancar: ruido de unidades sueltas, irrelevante para el proyecto. La planificación vive del orden de magnitud exacto, no de la toma individual.
Actualizado a julio de 2026
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