Calculadora del Coste de las Horas Extra
El recargo en nómina no es el coste real de las horas extra: corregido por el rendimiento de la hora adicional, el +25% se vuelve +47% — y las horas extra estructurales son una plantilla que falta disfrazada. Calcula el multiplicador efectivo, el coste por hora producida y el equivalente en FTE.
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Aviso: este cálculo tiene valor puramente indicativo. Para decisiones importantes, consulta a un profesional cualificado.
La prima que la nómina no muestra
Las horas extra tienen un precio de catálogo que todos conocen — el recargo: +25%, +30%, +50% según convenio, horario y país. Y es un precio que miente por defecto, porque compara retribuciones, no producción: la hora adicional se paga más y rinde menos. La novena y la décima hora de una jornada no producen lo que la tercera — la investigación sobre la fatiga lo mide desde hace un siglo, todo jefe de planta lo sabe desde siempre.
La cuenta honesta corrige la prima por el rendimiento: en la referencia — recargo del 25%, productividad marginal del 85% — el multiplicador efectivo es 1,47: el «+25%» de la nómina es un +47% en producción. Cada hora extra que entra en un presupuesto a tarifa de convenio está regalando la diferencia.
Esta calculadora da el coste mensual del monte de horas extra, el multiplicador efectivo, el coste por hora realmente producida — y el número que cambia decisiones: cuántas personas equivalentes representa ese monte de horas.
La fórmula: recargo más cansancio
El multiplicador efectivo divide el coste de la hora recargada por el rendimiento de la hora cansada: (100 + recargo) / productividad marginal. Es un número adimensional — vale en cualquier moneda y convenio — y tiene una propiedad incómoda: las dos componentes se multiplican. La prima sube el numerador, la fatiga baja el denominador, y el resultado crece más rápido que ambos.
La productividad marginal es la entrada que ningún ERP expone pero que todos conocen a ojo: cuánto rinde la hora extra respecto a una ordinaria. La literatura sobre la fatiga sitúa el rendimiento de la novena-décima hora entre el 70 y el 90% según el trabajo — físico o cognitivo, repetitivo o variado — y más abajo cuando las horas extra son crónicas, porque el cansancio se acumula entre los días, no solo dentro de la jornada.
El coste horario de partida debe ser el completo — retribución más cotizaciones y cargas — porque en la mayoría de los ordenamientos el recargo arrastra también las cargas: la prima se aplica al coste empresarial, no solo a la nómina.
Las mismas horas extra, cinco convenios
La tabla mantiene fijo el rendimiento de la hora adicional — 85% — y el coste completo de la hora ordinaria (28), y mueve solo el recargo: la misma hora cansada, cinco precios de catálogo.
| Recargo | Multiplicador efectivo | Coste por hora producida |
|---|---|---|
| +15% | 1,35 | 37,88 |
| +25% | 1,47 | 41,18 |
| +35% | 1,59 | 44,47 |
| +50% | 1,76 | 49,41 |
| +75% | 2,06 | 57,65 |
La columna central es la que hay que llevar a la reunión: hasta el recargo más suave de la tabla cuesta un tercio más que la hora ordinaria, y el nocturno o festivo del +75% supera el doble. La brecha entre el catálogo y el efectivo crece a lo largo de toda la escala — porque la fatiga no lee el convenio: descuenta cada fila por igual.
La tabla es también el tarifario para quien vende horas: el trabajo urgente entregado a base de horas extra al +50% cuesta en producción 49,41 contra los 28 de la hora planificada — una prima del 76% que el presupuesto «urgencia» debería contener entera, y que casi nunca contiene.
Cómo funciona esta calculadora
El coste horario completo es el coste empresarial de la hora ordinaria: retribución más cotizaciones y cargas — la nómina sola subestima un tercio o más. El recargo es la prima porcentual de tu convenio o práctica, con valores más altos para nocturnos y festivos.
Las horas mensuales por persona son la media real de quienes hacen horas extra — de los registros, no del tope del convenio — y las personas implicadas son cuántas las hacen con regularidad, no toda la plantilla. La productividad marginal es el rendimiento de la hora extra respecto a una ordinaria: 85% es un valor razonable para trabajo mixto, a bajar con horas extra crónicas o tareas pesadas.
De aquí salen el coste mensual, el multiplicador efectivo, el coste por hora producida y el equivalente en plantilla — sobre el mes convencional de 174 horas a tiempo completo, declarado y constante.
Cómo leer los resultados
El coste mensual es la partida de la cuenta de resultados: cuánto pesa de verdad el monte de horas extra, mes tras mes. El coste por hora efectiva es el número para los presupuestos: cuánto cuesta una hora de producción comprada como hora extra, a comparar con la hora planificada, el turno adicional y el exterior.
El multiplicador efectivo es el veredicto: bajo 1,25 la prima es contenida y la hora extra ocasional es la herramienta correcta para los picos; entre 1,25 y 1,5 la prima escondida ya es significativa — el número a usar en las cuentas es este, no el catálogo; entre 1,5 y 1,75 sostiene solo trabajos de alto margen o emergencias; más allá de 1,75 es la forma más cara de comprar horas que la empresa conoce.
Los empleados fantasma
El cuarto resultado es el que mueve decisiones: en la referencia, 12 horas al mes por 40 personas hacen 480 horas — 2,8 equivalentes a tiempo completo. En algún lugar del organigrama trabajan casi tres personas que no existen: sin mesa, sin entrevista, sin presupuesto aprobado — solo líneas de registro repartidas en cuarenta nóminas.
La pregunta correcta no es «¿podemos permitirnos las horas extra?» sino «¿decidimos nosotros cubrir tres posiciones así?» — porque a multiplicador 1,47 esas tres personas fantasma cuestan casi la mitad más que tres personas reales, sin contar lo que el modelo no ve: la fatiga que se acumula, los errores de la tarde, la rotación de quien no aguanta el ritmo.
La comparación con la contratación tiene su contrapeso honesto: la persona real es un coste fijo que se queda cuando el pico pasa. El umbral práctico es la persistencia — las horas extra que llevan más de seis meses al mismo nivel ya no son un pico: son la prueba de que la carga es estructural, y al fantasma conviene contratarlo.
Los vecinos de escritorio
El coste horario completo que esta página pide tiene una calculadora dedicada: el coste real del empleado construye la hora empresarial — bruto, cotizaciones, beneficios, puesto — y es el punto de partida obligado: quien parte de la nómina sola subestima también las horas extra.
El otro vecino cierra el círculo de la decisión: los ingresos por empleado calculan el margen de contratación — cuántas personas ha financiado ya la cuenta de resultados. Si el equivalente fantasma de esta página es menor que el margen de contratación de aquella, la empresa ya está pagando personas que aún no ha contratado: el business case más fácil de la historia.
La secuencia para el presupuesto: monte de horas extra y multiplicador efectivo (esta página), coste completo de las contrataciones alternativas, margen de contratación al objetivo — tres números, y la discusión «horas extra o plantilla» deja de ser un pulso entre departamentos.
De dónde salen los números
Las horas salen de los registros o del sistema de presencias: la media de quienes hacen horas extra, no la media diluida en toda la plantilla — y la distribución importa tanto como la media, porque veinte personas a 5 horas son un pico fisiológico, cinco personas a 20 horas son un problema con nombre y apellidos.
El coste completo viene del coste empresarial anual dividido por las horas trabajadas. La productividad marginal se estima con honestidad más que con precisión: para el trabajo físico y repetitivo la literatura indica caídas más marcadas; para el cognitivo la caída llega más tarde pero más empinada — y en ambos, las horas extra crónicas rinden menos que las ocasionales, porque la recuperación perdida se acumula.
El consejo práctico: recalcular en cada renovación de convenio y en cada cambio de composición — el mismo recargo sobre un monte de horas duplicado no es el mismo problema duplicado: es un problema distinto, porque la productividad marginal baja con el volumen.
Límites de la estimación
La productividad marginal es una estimación declarada, no una medición: el valor real varía por tarea, persona y cronicidad, y la calculadora la trata como constante. La dirección del error, sin embargo, es conocida: quien usa el 100% — es decir, ignora la fatiga — subestima siempre, y mucho.
El modelo no cuenta los costes de segundo orden: accidentes y errores que crecen con las horas, rotación de quien no aguanta, absentismo de recuperación — todos empeoran el cuadro en la misma dirección. Y no verifica los límites normativos: topes de horas, descansos obligatorios y reglas locales quedan fuera de la cuenta y por encima de ella.
Estimación paramétrica con fines informativos: apoya presupuestos, ofertas y comparaciones horas-extra-contra-plantilla; no sustituye el asesoramiento laboral sobre los límites aplicables ni la medición directa de la productividad.
La escala de la productividad marginal
La primera tabla mantiene fijo el recargo de la referencia — +25% — y mueve el rendimiento de la hora adicional: el mismo convenio, cinco niveles de cansancio.
| Productividad marginal | Multiplicador efectivo | Lectura |
|---|---|---|
| 100% | 1,25 | El catálogo (fatiga ignorada) |
| 95% | 1,32 | Hora extra ocasional, trabajo ligero |
| 85% | 1,47 | Trabajo mixto, uso regular |
| 75% | 1,67 | Trabajo pesado o crónico |
| 65% | 1,92 | Crónico y pesado a la vez |
La primera fila es el catálogo: el multiplicador que se lee en el convenio, verdadero solo si la fatiga no existe. La última es la advertencia: con rendimiento del 65% el mismo +25% cuesta casi el doble de la hora ordinaria — y el rendimiento baja justo cuando las horas extra se vuelven crónicas, es decir, cuando el monte de horas es más grande. El peor coste unitario llega siempre junto al peor volumen.
La lectura operativa: la productividad marginal no es un parámetro que se fija una vez — es una variable que la empresa mueve. Rotación de turnos, pausas de verdad, horas extra repartidas entre más cabezas en vez de concentradas en las de siempre: cada punto de rendimiento recuperado vale más que un punto de recargo negociado.
La escala de los fantasmas
La segunda tabla mueve el monte de horas mensual total — de un pico fisiológico a un departamento sombra — a igualdad de convenio y rendimiento.
| Horas totales al mes | Equivalente FTE | Coste mensual |
|---|---|---|
| 120 | 0,7 | 4.200 |
| 240 | 1,4 | 8.400 |
| 480 | 2,8 | 16.800 |
| 960 | 5,5 | 33.600 |
| 1.740 | 10,0 | 60.900 |
La última fila es un departamento entero que no existe: diez personas equivalentes, 60.900 al mes, cero entrevistas realizadas. Ningún consejo aprobaría diez contrataciones sin discutirlas — pero el monte de horas llega ahí un registro cada vez, sin pasar jamás por una decisión.
Es el rasgo más insidioso de las horas extra estructurales: crecen bajo el umbral de atención de cualquier proceso de aprobación. El antídoto es administrativo — el monte de horas en FTE equivalentes dentro del informe mensual, junto a la plantilla: cuando los fantasmas tienen un número, tarde o temprano alguien pregunta de quién son.
Nocturnas, festivas, guardias: los recargos compuestos
La escala de los recargos no termina en el +25%: nocturnas, festivas y combinaciones llegan al +50, +75 y más — y la fatiga también trabaja en contra aquí, más duro: la hora nocturna paga la prima más alta justo cuando la fisiología rinde menos, porque el cuerpo descuenta el ritmo circadiano además del cansancio. El multiplicador efectivo del nocturno crónico supera fácilmente el 2.
La guardia localizada es el caso límite: la indemnización parece pequeña porque paga horas «no trabajadas» — pero la salida nocturna que genera combina recargo máximo, rendimiento mínimo y el día siguiente comprometido. El coste real de una intervención nocturna, contado hasta el final, es a menudo el triple del catálogo.
Para todas estas franjas la matemática de esta página sigue idéntica: el recargo de la franja en el numerador, el rendimiento honesto de la franja en el denominador. Cambian los números, no la fórmula — y la comparación entre franjas se vuelve por fin homogénea.
El presupuesto de la urgencia
Quien vende horas — talleres, despachos, agencias, mantenimientos — se encuentra con el multiplicador efectivo cada vez que acepta una entrega imposible: el trabajo urgente se hace en horas extra, y el presupuesto escrito a tarifa ordinaria regala toda la prima escondida. En la referencia: 41,18 de coste contra 28 de tarifa — el 47% del coste del trabajo entregado de regalo junto con la urgencia.
El tarifario honesto tiene dos columnas: la tarifa planificada y la tarifa urgencia, con la relación entre ambas nunca por debajo del multiplicador efectivo. No es una penalización al cliente — es el coste real de las horas que la urgencia consume, y declararlo por adelantado transforma la negociación: la mitad de las urgencias deja de serlo cuando descubre su propio precio.
El corolario interno: también los proyectos de casa compran horas urgentes. El sprint que «recupera» el retraso a base de tardes está comprando horas a 1,47 veces el precio — y el retraso recuperado así cuesta más que el retraso aceptado, casi siempre.
Hora extra, turno adicional, externo: tres precios para las mismas horas
Por encima de cierta persistencia, la hora extra compite con dos alternativas. El turno adicional o tiempo parcial: horas ordinarias sin recargo y a rendimiento pleno — cuesta el onboarding y la rigidez del contrato, pero a igualdad de horas gana al multiplicador casi siempre; es la jugada correcta cuando la carga es estable pero no da para un tiempo completo.
El externo — temporal, subcontratista, freelance: tarifa horaria más alta que la interna ordinaria pero a menudo por debajo del coste efectivo de la hora extra, con la ventaja de que se apaga cuando el pico pasa. La comparación correcta es la tarifa externa contra el coste por hora efectiva de esta página, no contra el catálogo interno.
La jerarquía práctica: horas extra para picos breves e imprevistos, externo para picos largos pero temporales, plantilla para la carga que los registros llevan dos semestres declarando permanente. Cada escalón saltado se paga con el multiplicador.
Errores que falsean la cuenta
El primero es la nómina en lugar del coste completo: el recargo se aplica al coste empresarial — cotizaciones incluidas — y partir del neto o del bruto simple subestima todo el monte en un tercio. El segundo es la media diluida: dividir las horas entre toda la plantilla en vez de entre quienes las hacen esconde a las cinco personas a 20 horas detrás de veinte personas a cero.
El tercero es el rendimiento al 100%: ignorar la fatiga es la elección implícita de quien nunca ha visto esta fórmula — y subestima siempre, nunca lo contrario. El cuarto es el tope del convenio en lugar de los registros: el monte real incluye los descansos compensatorios no disfrutados y las horas «implícitas» que nadie registra, y la subestimación aquí se suma a las demás.
El quinto es estratégico: tratar el monte como un solo número. Ochenta horas repartidas entre cuarenta personas y ochenta horas concentradas en cuatro son dos problemas distintos — el primero es un coste, el segundo es un riesgo con un coste dentro. La distribución se mira antes que la media.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el coste real de una hora extra?
El coste completo de la hora ordinaria por el multiplicador efectivo: (100 + recargo) dividido por la productividad marginal de la hora adicional. En la referencia — 28 de coste completo, +25% de recargo, 85% de rendimiento — la hora extra cuesta 41,18 por hora realmente producida: un +47%, no un +25%.
¿Por qué el +25% en nómina se vuelve +47% en producción?
Porque las dos componentes se multiplican: la prima sube el precio de la hora (×1,25) y la fatiga baja su rendimiento (÷0,85). El multiplicador efectivo 1,25/0,85 = 1,47 compara lo que de verdad importa — el coste por unidad de producción, no por hora de presencia.
¿Qué es la productividad marginal de la hora extra?
Cuánto rinde la novena o décima hora respecto a una ordinaria. La literatura sobre la fatiga la sitúa entre el 70 y el 90% según el trabajo, y más abajo cuando las horas extra son crónicas. El 85% por defecto es razonable para trabajo mixto; el 100% — ignorar la fatiga — siempre subestima el coste.
¿Qué recargo debo introducir?
El de tu convenio o práctica para la franja de horas que evalúas: los recargos base están típicamente entre el 25 y el 50%, con valores más altos para trabajo nocturno y festivo. La calculadora acepta de 0 a 300% precisamente para cubrir los casos extremos.
¿Por qué usar el coste horario completo y no la nómina?
Porque en la mayoría de los ordenamientos el recargo arrastra también cotizaciones y cargas: la prima se aplica al coste empresarial. Partir solo del salario subestima la hora ordinaria y, en cascada, todo el monte de horas extra.
¿Qué es el equivalente en plantilla (FTE)?
El monte de horas mensual dividido por las 174 horas del mes convencional a tiempo completo: en la referencia, 480 horas = 2,8 personas equivalentes. Es el número de los «empleados fantasma»: posiciones cubiertas a base de horas extra que nadie deliberó jamás.
¿Cuándo las horas extra son «estructurales»?
El umbral práctico de la calculadora es 16 horas mensuales por cabeza — cuatro a la semana, cada semana. A ese nivel no cubren picos: cubren una plantilla que falta disfrazada de flexibilidad, y la comparación con la contratación debe hacerse por escrito. La otra señal es la persistencia: seis meses al mismo nivel ya no son un pico.
¿Conviene contratar en vez de pagar horas extra?
Depende del multiplicador y la persistencia: a 1,47× las personas fantasma cuestan casi la mitad más que personas reales, pero la persona real es un coste fijo que se queda cuando el pico pasa. La regla práctica: hora extra ocasional para los picos, contratación cuando el volumen lleva semestres estable.
¿Por qué la calculadora no muestra una moneda?
Porque la matemática es idéntica en todos los países: introduce el coste horario en tu moneda y los costes salen en la misma unidad, mientras el multiplicador efectivo es un número puro comparable entre convenios, departamentos y países.
¿El modelo vale también para el trabajo cognitivo?
Sí, con una productividad marginal distinta: en el trabajo intelectual la caída de rendimiento llega más tarde en la jornada pero es más empinada, y los errores de las horas de la tarde cuestan retrabajos que el modelo no cuenta. Para roles cognitivos un valor entre el 70 y el 80% suele ser más honesto que el 85%.
¿Qué no incluye este cálculo?
Los costes de segundo orden: accidentes y errores que crecen con las horas, rotación de quien no aguanta el ritmo, absentismo de recuperación. Todos empujan en la misma dirección — el coste real de las horas extra crónicas es superior al mostrado.
¿La calculadora verifica los límites legales de horas?
No: topes de horas, descansos obligatorios y reglas locales quedan fuera de la cuenta y por encima de ella. Esta página mide el coste económico; la conformidad normativa debe verificarse con las reglas aplicables a tu convenio y tu país.
Actualizado a julio de 2026
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