Calculadora de Coste de Envío de Mercancías

Calcula el coste de un envío según peso, dimensiones, factor dimensional y tarifa. Descubre el peso volumétrico: los transportistas facturan el mayor entre peso real y peso-volumen, así un envío ligero pero voluminoso cuesta más que su peso. Paramétrica e internacional.

Parámetros de cálculo
¿Te ha sido útil esta calculadora?

Envías un paquete ligero pero voluminoso y la factura del transportista llega mucho más alta de lo previsto. El motivo tiene un nombre que quien envía mercancías conoce bien y quien empieza descubre a su costa: el peso volumétrico. Los transportistas y los transitarios de todo el mundo no facturan solo según cuánto pesa un bulto, sino según el espacio que ocupa: porque en un camión, un avión o un contenedor el espacio es un recurso tan limitado como la carga útil en peso. El resultado es una regla que descoloca a muchos: se paga el mayor entre el peso real y el peso calculado a partir del volumen. Un envío de cojines que pesa 20 kg puede facturarse como si pesara 150. Esta calculadora estima el coste de un envío a partir del peso, las dimensiones, el factor dimensional del transportista y la tarifa por kg, y te muestra el peso volumétrico, el peso facturable y la densidad de tu envío. Es paramétrica e internacional: introduce los valores de tu transportista, en cualquier moneda y unidad.

Qué es el coste de envío de mercancías

El coste de envío (o coste de transporte, freight cost) es lo que un transportista o transitario te cobra por llevar una mercancía de un punto A a un punto B. En la logística moderna, este coste no depende solo del peso: depende del peso facturable (chargeable weight), que es el valor sobre el que se aplica la tarifa. El peso facturable es el mayor entre dos magnitudes: el peso real del envío (cuánto pesa de verdad en la báscula) y su peso volumétrico (una estimación del peso «equivalente» calculada a partir de las dimensiones). Una vez establecido el peso facturable, el coste es simplemente peso facturable × tarifa por kg, más los recargos que correspondan. Este mecanismo vale, con variaciones, para casi todas las modalidades de transporte: mensajería exprés, transporte aéreo, grupaje por carretera, y de forma distinta también por mar. Entender cómo se forma el peso facturable es la clave para prever y reducir el coste de un envío.

El peso volumétrico: por qué pagas el espacio, no el peso

Aquí está el corazón de la calculadora, el concepto que revierte la intuición común. En un medio de transporte — una furgoneta, un avión, un contenedor — hay dos límites: cuánto peso puede llevar y cuánto volumen puede contener. Una carga de plomo alcanza el límite de peso dejando el medio medio vacío; una carga de globos hinchados llena todo el espacio pesando casi nada. En ambos casos el medio está «lleno» desde el punto de vista del transportista, que no puede cargar nada más. Por eso los transportistas introdujeron el peso volumétrico: convierten el volumen de un envío en un peso «equivalente», usando un factor de conversión, y luego facturan el mayor entre este y el peso real. En la práctica, si tu mercancía es más voluminosa que pesada, pagas por el espacio que ocupa, no por cuánto pesa. Es la forma en que el transporte «te hace pagar el aire»: no por avaricia, sino porque ese aire, al ocupar espacio, impide cargar otra mercancía. La calculadora te muestra exactamente cuándo y cuánto el peso volumétrico dispara el coste.

Cómo se calcula el coste de envío

El cálculo sigue tres pasos, y es lo que hace esta herramienta. Primero: se calcula el volumen del envío multiplicando largo × ancho × alto (en centímetros, se obtienen centímetros cúbicos). Segundo: se convierte el volumen en peso volumétrico dividiéndolo por el factor dimensional, un divisor establecido por el transportista (por ejemplo 5000 cm³/kg para muchas mensajerías exprés): peso volumétrico = volumen ÷ factor. Tercero: se toma el peso facturable como el mayor entre peso real y peso volumétrico, y se multiplica por la tarifa por kg para obtener el coste. La fórmula compacta es: coste = max(peso real, L×A×H ÷ factor) × tarifa. El factor dimensional es el parámetro clave: cuanto más alto, más bajo el peso volumétrico (así que conviene un factor alto). La calculadora hace todos los pasos y te devuelve coste, peso facturable, peso volumétrico y la densidad del envío, así ves enseguida qué peso «gana» y por qué.

El desglose del cálculo

La tabla muestra el cálculo en el caso base — peso real 100 kg, dimensiones 120 × 80 × 100 cm, factor 5000, tarifa 2,5 por kg:

ConceptoValor
Dimensiones (L × A × H)120 × 80 × 100 cm
Volumen960.000 cm³
Peso volumétrico (÷ 5000)192 kg
Peso real100 kg
Peso facturable (el mayor)192 kg
Coste (192 × 2,5)480

El desglose hace evidente el fenómeno. El envío pesa 100 kg en la báscula, pero su volumen (casi un metro cúbico) da un peso volumétrico de 192 kg. Como el transportista factura el mayor de los dos, el peso facturable es 192 kg: pagas como si la mercancía pesara casi el doble. A 2,5 por kg, el coste es 480, frente a los 250 que pagarías si contara solo el peso real. Casi la mitad de la factura es «aire». Este es el número que sorprende a quien envía por primera vez mercancía voluminosa, y explica por qué el embalaje y las dimensiones cuentan tanto como el peso. La calculadora construye este desglose para tus números, así puedes ver el efecto de cada parámetro y entender dónde intervenir.

Los factores dimensionales en el mundo

El factor dimensional no es universal: cambia por transportista, modalidad y país. La tabla resume las referencias más comunes (indicaciones generales, verifica siempre tu contrato):

Modalidad / contextoFactor típico (cm³/kg)
Transporte aéreo (estándar IATA)6000 (es decir 1 m³ = 167 kg)
Mensajería exprés internacional5000 (1 m³ = 200 kg)
Mensajería nacional / carretera4000–5000 (a menudo 250 kg/m³)
Grupaje / LTL por carreteraVariable, a menudo ~333 kg/m³ (factor ~3000)
Marítimo (LCL, grupaje marítimo)Por volumen: 1 m³ = 1000 kg (peso/medida)

La tabla evidencia una regla práctica importante: cuanto más alto el factor, más bajo el peso volumétrico, por tanto más conveniente para envíos voluminosos. El transporte aéreo usa típicamente 6000 (estándar IATA), la mensajería exprés a menudo 5000, mientras que el transporte por carretera en grupaje tiende a factores más «severos» (que penalizan más el volumen). El transporte marítimo en grupaje (LCL) razona de forma distinta, comparando peso y volumen con la regla «peso/medida»: un metro cúbico equivale a una tonelada, y se paga el mayor. Como el factor incide directamente en el coste, conocer el de tu transportista — y comparar transportistas distintos — es una palanca concreta de ahorro, especialmente para mercancía ligera y voluminosa. La calculadora es paramétrica precisamente por esto: introduce el factor de tu transportista y ve enseguida el efecto en el coste.

Peso real y peso volumétrico: cuándo cuenta uno u otro

El juego entre los dos pesos determina lo que pagas. Cuando la mercancía es densa (pesada respecto al volumen) — piensa en metales, líquidos, libros, componentes compactos — el peso real supera el volumétrico, y se paga según el peso real: el volumen «no muerde». Cuando la mercancía es ligera y voluminosa — cojines, embalajes de poliestireno, muebles desmontados, productos hinchados — es el peso volumétrico el que gana, y se paga por el espacio. El punto de equilibrio es la densidad correspondiente al factor dimensional: con un factor 5000, el umbral es 200 kg/m³ (porque 1 m³ ÷ 5000 cm³/kg × 1.000.000 = 200 kg). Por encima de esa densidad pagas el peso real, por debajo pagas el volumétrico. Esto explica por qué para ciertos productos la optimización del embalaje es crucial y para otros es irrelevante: si envías acero, reducir las dimensiones no cambia nada; si envías edredones, cambia todo. La calculadora te dice enseguida cuál de los dos pesos manda en tu envío, y la densidad correspondiente.

La densidad del envío: la clave de todo

El concepto que unifica todo es la densidad del envío, es decir el peso real dividido por el volumen (en kg por metro cúbico). Es la densidad la que decide si pagarás por el peso o por el volumen, y es el parámetro sobre el que, en última instancia, se puede actuar. Un envío de alta densidad (muchos kg por metro cúbico) es «eficiente»: llena el espacio pagado y no desperdicia capacidad. Un envío de baja densidad es «caro» en proporción, porque ocupa espacio que el transportista no puede vender a otros. Los transportistas conocen bien este dato: muchos construyen sus tarifas y sus factores precisamente en torno a una densidad de referencia (por ejemplo 200 o 250 kg/m³). Aumentar la densidad del envío — comprimiendo, eliminando huecos, eligiendo embalajes ajustados — es la forma más directa de bajar el coste cuando el peso volumétrico domina. La calculadora muestra la densidad de tu envío junto a los dos pesos, así entiendes inmediatamente si estás en la zona «eficiente» o en la que estás pagando aire.

Cómo reducir el coste de envío

Cuando el peso volumétrico dispara el coste, hay varias palancas concretas. La primera y más eficaz es optimizar el embalaje: eliminar los huecos, usar cajas de la medida justa (no más grandes de lo necesario), evitar embalajes sobredimensionados que añaden volumen sin añadir protección útil. La segunda es comprimir o desmontar la mercancía donde sea posible: muebles en kit, productos al vacío, artículos apilables ocupan mucho menos espacio. La tercera es elegir el transportista adecuado: factores dimensionales distintos cambian el peso volumétrico a igual mercancía, así que para envíos voluminosos conviene un transportista con factor más alto. La cuarta es consolidar varios envíos en uno, cuando la tarifa premia los volúmenes mayores. La quinta es valorar la modalidad: para mercancía no urgente y voluminosa, el transporte por carretera o marítimo puede costar mucho menos que el exprés o el aéreo. La calculadora te permite simular todas estas opciones: cambia dimensiones, factor o tarifa y observa cómo varía el coste.

Modalidades de transporte y tarifas

El coste depende mucho de la modalidad elegida. La tabla compara las principales (indicaciones generales):

ModalidadCaracterísticas de coste
Mensajería exprés (aérea)Rápida y cara; peso volumétrico severo (factor 5000–6000)
Transporte por carretera (grupaje/LTL)Coste medio; bueno para Europa/continental; factor variable
Transporte aéreo cargoRápido en largas distancias; tarifa alta, peso/volumen IATA
Transporte marítimo (LCL)Económico pero lento; peso/medida, mínimos elevados
Contenedor completo (FCL / FTL)Conveniente a grandes volúmenes; tarifa por contenedor/camión

La tabla muestra que no existe una modalidad «mejor» en absoluto: depende de la urgencia, la distancia, el peso y el volumen. Para envíos pequeños y urgentes, la mensajería exprés es insustituible pero aplica el peso volumétrico más severo. Para volúmenes medios en distancias continentales, el transporte por carretera en grupaje es a menudo el mejor compromiso. Para largas distancias intercontinentales, se elige entre aéreo (rápido, caro) y marítimo (lento, económico), siendo este último muy conveniente para mercancía voluminosa y no urgente. Cuando los volúmenes son grandes, tomar un contenedor o un camión completo (FCL/FTL) elimina el razonamiento sobre el peso volumétrico, porque pagas por el espacio entero independientemente de cómo lo llenes. La calculadora se centra en el mecanismo peso/volumen común a mensajería, aéreo y grupaje; para las modalidades de carga completa el criterio cambia.

Otros costes: recargos y suplementos

El peso facturable por la tarifa es la base, pero la factura real incluye a menudo otros recargos que la calculadora no modela y que hay que añadir. Los más comunes: el recargo por combustible (fuel surcharge), un porcentaje que varía con el precio del gasóleo/queroseno y puede incidir bastante; los costes de zona o entrega en áreas remotas/difíciles; los recargos por mercancías especiales (peligrosas, fuera de medida, que requieren medios dedicados); los costes de despacho de aduanas, aranceles e IVA en los envíos internacionales; las estancias y costes de almacén si la mercancía no se retira; y los mínimos de facturación (un envío muy pequeño paga igualmente una tarifa mínima). Por eso el coste calculado aquí es el componente principal y más previsible, pero no la factura entera. Usa la calculadora para estimar el coste base ligado al peso y al volumen, luego añade los recargos aplicables a tu caso para tener el total realista.

Errores comunes en la estimación de los costes de envío

El primer error, el más común, es mirar solo el peso real e ignorar el volumen: para mercancía voluminosa es el peso volumétrico el que manda, y la sorpresa llega en la factura. El segundo es no conocer el factor dimensional del propio transportista, que determina cuánto pesa el volumen. El tercero es medir mal las dimensiones: los transportistas miden el bulto externo real, embalaje incluido, y redondean al alza; una medida optimista lleva a estimaciones equivocadas. El cuarto es usar embalajes demasiado grandes, añadiendo volumen (y por tanto coste) sin necesidad. El quinto es olvidar los recargos, sobre todo el combustible, subestimando el total. El sexto es no comparar transportistas y modalidades: a igual mercancía, factores y tarifas distintas pueden cambiar mucho el coste. Evitar estos errores significa tratar el envío como un problema de peso y volumen juntos, no solo de peso — exactamente lo que la calculadora ayuda a hacer.

Límites de la calculadora

Esta herramienta proporciona una estimación del coste de envío basada en el mecanismo peso real / peso volumétrico, que es el corazón de la tarificación de mensajerías, transporte aéreo y grupaje, pero la factura real puede ser más articulada. La calculadora usa una tarifa lineal por kg, mientras que muchos transportistas aplican tarifas por tramos (el precio por kg baja al aumentar el peso) o tablas zona/peso; el coste real puede por tanto diferir. No incluye los recargos (combustible, zona, aduanas, mínimos) ni las reglas específicas de cada transportista. Para el transporte de carga completa (contenedores o camiones enteros) la lógica peso/volumen no se aplica. Las dimensiones hay que introducirlas como las reales del embalaje, que el transportista mide y redondea a su modo. El resultado es por tanto una estimación precisa del componente principal del coste, útil para comparar escenarios y optimizar el embalaje, pero no la cotización oficial: para esa, pide un presupuesto a tu transportista con los datos exactos del envío.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el peso volumétrico?

Es un peso «equivalente» calculado a partir de las dimensiones de un envío (volumen ÷ factor dimensional), que representa el espacio que ocupa en el medio. Los transportistas facturan el mayor entre peso real y volumétrico, porque la mercancía voluminosa «llena» el medio aunque pese poco. Para la mercancía ligera y voluminosa es el peso volumétrico el que determina el coste.

¿Por qué pago más que el peso real de la mercancía?

Porque el transportista factura el peso facturable, es decir el mayor entre peso real y volumétrico. Si tu envío es voluminoso pero ligero, el peso volumétrico supera el real y pagas por el espacio ocupado, no por el peso. En un medio el espacio es tan limitado como el peso: la mercancía voluminosa impide cargar otra cosa.

¿Cómo se calcula el coste de envío?

En tres pasos: 1) volumen = largo × ancho × alto; 2) peso volumétrico = volumen ÷ factor dimensional (ej. 5000); 3) coste = max(peso real, peso volumétrico) × tarifa por kg. La calculadora lo hace todo: introduce peso, dimensiones, factor y tarifa y obtén coste, peso facturable, peso volumétrico y densidad.

¿Qué es el factor dimensional?

Es el divisor que convierte el volumen en peso volumétrico (peso vol = volumen ÷ factor). Cambia por transportista y modalidad: típicamente 6000 para el aéreo (IATA), 5000 para la mensajería exprés, 4000-5000 por carretera. Cuanto más alto, más bajo el peso volumétrico: para mercancía voluminosa conviene un transportista con factor alto.

¿Cuándo cuenta el peso real y cuándo el volumétrico?

Depende de la densidad de la mercancía. Si es densa (metales, líquidos, libros) gana el peso real y pagas ese. Si es ligera y voluminosa (cojines, embalajes, muebles desmontados) gana el volumétrico y pagas el espacio. El umbral, con factor 5000, es 200 kg/m³: por encima pagas el real, por debajo el volumétrico.

¿Qué es la densidad del envío?

Es el peso real dividido por el volumen, en kg por metro cúbico. Es la densidad la que decide si pagas por el peso o por el volumen. Alta densidad = envío «eficiente» que llena el espacio pagado; baja densidad = pagas mucho espacio vacío. Aumentar la densidad (comprimir, eliminar huecos) es la forma más directa de ahorrar.

¿Cómo puedo reducir el coste de envío?

Optimiza el embalaje (elimina huecos, usa cajas de la medida justa), comprime o desmonta la mercancía donde puedas, elige un transportista con factor dimensional más alto para mercancía voluminosa, consolida varios envíos, y valora modalidades más económicas (carretera/mar) para mercancía no urgente. La calculadora te deja simular cada opción.

¿La calculadora vale para cualquier país y moneda?

Sí, es paramétrica e internacional. El mecanismo peso real / peso volumétrico es universal (mensajería, aéreo, grupaje en todo el mundo). Introduce el factor dimensional y la tarifa de tu transportista, en cualquier moneda: el cálculo es válido en todas partes. Las dimensiones están en cm y los pesos en kg, pero el principio es idéntico en cualquier unidad.

¿Qué diferencia hay entre peso facturable y peso real?

El peso real es cuánto pesa la mercancía en la báscula. El peso facturable es el valor sobre el que el transportista aplica la tarifa: es el mayor entre peso real y volumétrico. Si la mercancía es densa, los dos coinciden; si es voluminosa, el peso facturable es el volumétrico, más alto que el real.

¿El coste calculado incluye todos los recargos?

No, calcula solo el componente principal (peso facturable × tarifa). La factura real puede incluir recargo por combustible, costes de zona, despacho de aduanas y aranceles, mínimos de facturación y recargos por mercancías especiales. Usa la calculadora para el coste base ligado a peso y volumen, luego añade los recargos de tu caso.

¿Cómo mido correctamente las dimensiones?

Mide el bulto externo real del paquete embalado, en el punto más ancho de cada dimensión (incluidas salientes o palet). Los transportistas miden así y a menudo redondean al alza al centímetro o medio centímetro. Una medida precisa del embalaje final evita sorpresas: es sobre ella que se calcula el peso volumétrico.

¿El peso volumétrico vale también para el transporte marítimo?

El mar en grupaje (LCL) usa una lógica similar pero distinta: la regla «peso o medida», donde 1 metro cúbico equivale a 1 tonelada, y se paga el mayor entre toneladas de peso y metros cúbicos de volumen. Para el contenedor completo (FCL) en cambio pagas el contenedor sin importar el llenado, así que el peso volumétrico no cuenta.

¿El resultado es la cotización oficial del transportista?

No, es una estimación precisa del componente principal del coste. Los transportistas usan a menudo tarifas por tramos (precio por kg decreciente) o tablas zona/peso, y añaden recargos. Para la cotización exacta pide un presupuesto a tu transportista con peso y dimensiones reales. Usa la calculadora para entender el mecanismo y optimizar el embalaje.

Ejemplo práctico: el envío de un e-commerce

Veamos un caso concreto típico del e-commerce. Una tienda online vende una lámpara de pie: pesa 6 kg, pero embalada en su caja mide 30 × 30 × 160 cm. Con un factor dimensional de 5000, el volumen es 144.000 cm³ y el peso volumétrico 28,8 kg — casi cinco veces el peso real. Si la tarifa es 3 por kg, el transportista factura 28,8 × 3 = 86,4, no los 18 que se esperarían de los 6 kg. Para un producto vendido quizás a 79, un envío de 86 destruye el margen: la tienda o pierde dinero, o tiene que subir el precio, o cobrar gastos de envío que alejan al cliente. Es el problema diario de quien vende productos voluminosos online. Las soluciones: un embalaje más ajustado (una caja 25 × 25 × 155 baja el peso volumétrico), enviar la lámpara desmontada en un bulto más compacto, o negociar un factor mejor con el transportista. Este ejemplo muestra por qué, en el e-commerce, el peso volumétrico no es un detalle técnico sino una partida que decide la rentabilidad de catálogos enteros. La calculadora ayuda a entender qué productos «cuestan» en envío antes incluso de ponerlos a la venta.

El peso volumétrico y el margen en el e-commerce

Para un e-commerce, el peso volumétrico incide directamente en el margen de cada producto. La tabla muestra cómo cambia el coste de envío (y por tanto el margen) al variar la compacidad del embalaje, para un producto de 6 kg con tarifa 3 por kg y factor 5000:

Embalaje (L×A×H)Peso volumétricoCoste de envío
30 × 30 × 160 cm (ancho)28,8 kg86,4
25 × 25 × 155 cm (medio)19,4 kg58,1
20 × 20 × 150 cm (ajustado)12,0 kg36,0
Desmontado 60 × 25 × 15 cm4,5 kg (→ peso real 6 kg)18,0

La tabla es reveladora: el mismo producto, con el mismo peso real, puede costar de 18 a 86 de envío solo según cómo esté embalado. En el caso «desmontado», el peso volumétrico (4,5 kg) baja por debajo del peso real (6 kg), así que se vuelve a pagar el peso real — el coste mínimo posible. Para un e-commerce esto significa que la optimización del embalaje no es un detalle operativo sino una palanca estratégica de rentabilidad: reducir el peso volumétrico de un catálogo puede transformar productos en pérdida en productos rentables. Muchos vendedores online, por esto, diseñan los productos y los embalajes pensando desde el principio en el peso volumétrico, y usan cálculos como este para decidir precios y gastos de envío. La calculadora te permite probar cada configuración de embalaje antes de elegirla.

Embalaje: materiales y estrategias

Como las dimensiones determinan el peso volumétrico, la elección del embalaje es crucial. Algunas estrategias prácticas: usar cajas de la medida justa, lo más ajustadas posible al contenido, evitando los «huecos» que añaden volumen; elegir materiales de relleno finos pero eficaces (plástico de burbujas, cojines de aire, cartón ondulado moldeado) en vez de rellenar grandes espacios vacíos; preferir embalajes flexibles (sobres acolchados, bolsas) para productos no frágiles, que se adaptan a la forma y reducen el volumen frente a cajas rígidas sobredimensionadas; desmontar o comprimir los productos donde sea posible (muebles en kit, textiles al vacío); y apilar o anidar los artículos cuando se envían varios juntos. Cuidado, sin embargo: el embalaje debe proteger igualmente la mercancía — ahorrar en volumen dañando el producto es un falso ahorro. El objetivo es la máxima protección en el mínimo volumen. La calculadora te ayuda a encontrar el punto de equilibrio: prueba distintas dimensiones de embalaje y observa el efecto en el coste, así eliges el que protege sin pagar aire.

Incoterms: quién paga el envío

En los envíos internacionales, quién paga el transporte (y los riesgos) lo definen los Incoterms, las reglas comerciales internacionales estandarizadas por la Cámara de Comercio Internacional. Son una serie de siglas de tres letras que establecen, para cada fase del transporte, si corre a cargo del vendedor o del comprador. Por ejemplo, con EXW (Ex Works) el comprador recoge la mercancía de la fábrica del vendedor y paga todo el transporte; con DDP (Delivered Duty Paid) el vendedor entrega en destino pagando también aranceles y despacho de aduanas; términos intermedios como FOB, CIF o DAP reparten costes y riesgos en distintos puntos del viaje. Entender qué Incoterm se aplica es esencial para saber quién soporta el coste de envío que esta calculadora estima, y para no encontrarse con costes imprevistos (por ejemplo aranceles no presupuestados). Los Incoterms son un estándar global, usado en todo el comercio internacional, y hay que acordarlos claramente en el contrato de venta. La calculadora estima el coste del transporte; los Incoterms dicen a quién le toca pagarlo.

Cómo comparar los presupuestos de los transportistas

A igual mercancía, transportistas distintos pueden dar costes muy distintos. La tabla resume qué comparar en un presupuesto, además de la tarifa base:

ElementoPor qué cuenta
Factor dimensionalUn factor más alto baja el peso volumétrico: crucial para mercancía voluminosa
Estructura de la tarifa¿Por tramos (decreciente) o lineal? Cambia mucho en los pesos altos
Recargo por combustiblePorcentaje variable: puede añadir el 10-20% o más
Mínimos de facturaciónPenalizan los envíos pequeños
Zonas y plazos de entregaLas áreas remotas cuestan más; el servicio más rápido cuesta más
Recargos accesoriosEntrega en planta, contra reembolso, seguro, estancia

La tabla muestra que comparar solo la «tarifa por kg» es engañoso: dos transportistas con la misma tarifa pueden costar muy distinto por el factor dimensional, los mínimos, los recargos y la estructura por tramos. La forma correcta de comparar es calcular el coste total para un envío típico real, con tus pesos y dimensiones efectivos, incluyendo todos los recargos aplicables. Para una empresa que envía con regularidad, vale la pena construir algunos «perfiles de envío» representativos (por ejemplo un bulto pequeño y denso, uno grande y ligero) y pedir presupuestos completos sobre esos, así la comparación es realista. La calculadora te da el componente principal — el coste ligado al peso y al peso volumétrico — que es casi siempre la partida más grande y aquella donde las diferencias entre transportistas (sobre todo en el factor dimensional) pesan más. Es el punto de partida para una comparación informada.

Actualizado a julio de 2026

Fórmula

C = \max\left(m,\ \frac{L\cdot W\cdot H}{k}\right)\cdot t

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